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(ah! se escribe "ceguera")

Por fabianscabuzzo - 17 de Junio, 2006, 22:03, Categoría: General
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Psicología de la cegera

Encontré este artículo destinado a docentes o alumnos de psicología, me parece que es muy interesante. FS
 
 
Piense usted que va por la vida feliz con unos propósitos, proyectos laborales, sentimentales, familiares, etc. y de pronto todo aquello se ve truncado por la ceguera. Tal vez ya no podrá desarrollar esa profesión en que la vista es imprescindible, las relaciones con los demás cambiarán bruscamente del respeto hacia su persona a la lástima, la conmiseración; dependerá de otros para movilizarse, tendrá que olvidar muchas cosas aprendidas y, sobre todo, olvidarse de la vista y las imágenes para comenzar a funcionar en un mundo de sonidos, texturas, olores, sabores y la ausencia de toda información visual, tales como carteles, anuncios, TV, cine, revistas, periódicos, libros, señales de tránsito, semáforos, etc.
 
ETAPAS EN LA REHABILITACIÓN PSICOLÓGICA DEL CIEGO
Para cualquier individuo, perder la vista o que nazca alguien ciego en la familia, es un hecho muy impactante y traumático. De hecho se habla en Psicología de la Ceguera que hay tres etapas en la rehabilitación psicológica de un ciego -y esto también en parte es válido para su familia-, por las que habrá de pasar inevitablemente: un primer estado de schock, luego un período de profunda depresión, para llegar por último a la aceptación de su déficit.
El estado de schock es una especie de adormecimiento psíquico. La persona atina a nada, no llora ni ríe, cae en el mutismo pues le ha impresionado tanto esta pérdida de sus ojos que no sabe como reaccionar, hasta que toma conciencia en pocas semanas de su nueva condición. Se sumerge en un estado depresivo tal que sólo quiere morir. Muchas veces en esta etapa intentan suicidarse, reaccionan con violencia, quieren estar solos. Quienes les rodean en esos instantes deben tener mucha comprensión y darse cuenta que las palabras de consuelo poco podrán hacer por ella, pero sí es muy importante que sienta la amorosa compañía de otros junto a ella.
En verdad llora la pérdida de su vista y de toda una vida funcionando de acuerdo a ciertos esquemas. Pensemos que tendrá que aceptar su nueva condición de ciego para poder iniciar cualquier aprendizaje rehabilitativo.
El proceso de aceptación de la ceguera por parte del ciego es como un nuevo nacimiento. Mientras la persona no comprenda que la persona con vista o normovisual que era ya ha muerto, no podrá manifestarse la nueva persona, ciega pero con grandes capacidades de readaptación. Aplicando este principio a la rehabilitación de las personas ciegas, podemos decir que en tanto el ciego no renuncie psicológicamente a su antigua vida de persona con vista, no podrá resucitar como persona ciega rehabilitada. El aprendizaje del sistema Braille, el uso del bastón, el método de cálculo mediante Sorobá y todas las técnicas que le permitirán desenvolverse normalmente en el medio, pasa por esta toma de conciencia de su nueva vida y la aceptación de esa condición.
 
 
LAS VERDADERAS LIMITACIONES DEL CIEGO.
Existe la tendencia a exagerar los impedimentos de las personas con discapacidad, sobre todo en el caso de los ciegos. Sin embargo, al observar detenidamente su condición, llegamos a la conclusión que las limitaciones se reducen sólo a tres aspectos. Han de saber ustedes que tres son las mayores limitaciones que trae consigo la ceguera; a saber: desplazamiento, control del ambiente y adquisición de cultura.
  1.  
    Dificultades en el desplazamiento
    . Basta que usted cierre sus ojos y trate de caminar "a ciegas" hasta la puerta de su hogar, para darse cuenta de lo difícil que es para alguien movilizarse prescindiendo del sentido de la visión. Sin embargo la persona ciega, con un buen entrenamiento en Orientación y Movilidad con bastón (o perro guía, en los países del primer mundo) puede lograr una movilidad independiente.
  2.  
    Limitaciones en el control del ambiente
    . El sentido de la vista tiene la capacidad de abarcar grandes espacios y captar una gran cantidad de información en forma simultánea. Por ejemplo si usted entra en un lugar desconocido se percata de inmediato de la dimensión de ese espacio, color, cantidad de personas, como van vestidos, de que sexo y estrato social son, en fin, unos datos que será muy difícil percibir con los ojos cerrados. La inseguridad que siente el ciego o ciega por ese desconocimiento derivado de la carencia de la vista, constituye un grave problema, que puede ser resuelto con una adecuada Educación Especial (en el caso del niño) y Rehabilitación (en el caso del adulto). Ellos son entrenados en la utilización de los "sentidos vicariantes" (oído, tacto, olfato, gusto y sentido de percepción de obstáculos) y en las Actividades de la Vida Diaria para su manejo personal y social.
  3.  
    Adquisición de Cultura
    . Gran parte de la información cultural de nuestra sociedad es visual: libros, revistas y periódicos son escritos en tinta; el cine y la televisión son eminentemente visuales; las señales en las calles, la publicidad, los escaparates, etc. están diseñados para personas que ven, esto es los normovisuales. Actualmente recibimos a través de Internet todos los contenidos culturales de una sociedad de información. ¿Qué hace la persona ciega para integrarse a este mundo informativo? Aquí es donde el Sistema Braille ocupa un lugar importante en la superación de esta tercera limitación.
LA CUARTA LIMITACIÓN
Hay lo que hemos llamado "la cuarta limitación" y que es la que más les afecta a las personas ciegas. Me refiero a la segregación, producto de nuestra ignorancia, rechazo y falta de solidaridad. No hay otra limitación que sea inherente a la ceguera, salvo aquellas que los normovisuales, por prejuicios, ignorancia y falta de amor, queramos atribuirle a las personas ciegas. Ellos son seres humanos con los mismos derechos a desarrollarse integralmente (en cuerpo, mente y espíritu), que han recibido de Dios unos talentos o capacidades que les hacen especiales.
Existe lo que se llama la "compensación"; cuando alguien pierde un órgano sensorial tan importante como la vista, su cerebro reorganiza la información que viene del medio a través de los otros sentidos (tacto, audición, olfato, etc.) y forma dentro de sí una interpretación de la realidad, tan buena como la de una persona que ve. Los ciegos pueden aprender, estudiar una profesión y ejercerla, formar una familia, ser independientes, amar y servir a su prójimo. Nada impide su desarrollo, con una adecuada Educación y Rehabilitación. En este sentido el aprendizaje del Sistema Braille es imprescindible.
LAS SUPLENCIAS SENSORIALES
Los sentidos del hombre son de capital importancia para el conocimiento de su mundo exterior. Cada una de los cinco sentidos tradicionales ofrece unas informaciones características del entorno que rodea al organismo humano, pero su valor como estímulo perceptivo es diferente. La vista, el sentido más utilizado para obtener información externa (80% de los estímulos totales recibidos por un vidente), puede ser compensada por los otros sentidos; por ello, el aprovechamiento sensorial depende también del tipo de persona que reciba los estímulos.
La información sensorial no visual (que en realidad en muchas ocasiones el normovisual no aprovecha porque no le indica apenas nada en comparación con los datos apartados por la vista), para el ciego puede ser vital.
Los estímulos sensoriales que percibe el invidente por los cuatro sentidos restantes son para él mucho más significativos, y sabe organizarlos de forma más adecuada para orientar su conducta. La diferencia es fundamentalmente cualitativa, pues estriba en que necesita aprovechar mejor la información sensorial no visual, utilizando de distinto modo los elementos sensoriales que posee.
Revisando las hipótesis explicativas sobre las suplencias sensoriales del ciego, se comprueba que se han dado tres fundamentalmente:
       
    1.  
      El ciego posee más agudeza sensorial de la normal en los sentidos que le restan.
       
       
    2.  
      El ciego tiene más dotes intelectuales que los videntes.
       
       
    3.  
      El ciego organiza mejor los estímulos y hace un uso más adecuado de los datos aportados por los sentidos.
       
 
Primera hipótesis: Al ciego se le desarrollan los otros sentidos.
Una concepción mecanicista atribuye la suplencia sensorial del ciego a la hipertrofia de los restantes sentidos. El tacto, el oído, el olfato y el gusto serían más sensibles, más precisos y eficaces que en el normovisual. Esta hipótesis ha llevado a realizar numerosos experimentos de laboratorio, comparando el rendimiento sensorial de ambos. Los resultados han sido completamente contradictorios, pues en unos casos las puntuaciones favorecían a los ciegos, mientras que en otras los beneficiados eran los normales, por lo que no se puede concluir que los ciegos tengan más agudeza sensorial.
Si en su conducta normal el ciego parece tener más agudeza que el que ve, es debido a que necesita aprovechar más los estímulos sensoriales que posee. Utilizando cada uno organiza mejor su atención por un principio de adaptación sicológica y social.
 
Segunda hipótesis: El ciego es más inteligente.
Otra hipótesis supone que el ciego hace mejor uso de sus sentidos por una superioridad intelectual sobre el normovisual. Pierre Villey, influido por la mentalidad de su época, afirmaba en 1927, que "toda suplencia proviene de la inteligencia".
Ciertos estudios sicométricos reflejan que los ciegos no consiguen mejores resultados en los tests de inteligencia. Incluso como grupo obtienen medidas intelectuales algo inferiores estadísticamente a las de los de vista normal. También se verifica un mayor porcentaje de debilidad mental (10% frente a un 2% en normovisuales), debido a que algunas causas productoras de este trastorno lo son simultáneamente de la ceguera (meningitis, rubéola, traumas de nacimiento, etc.).
Otras investigaciones llevadas a cabo con niños ciegos demuestran que éstos sufren por término medio, respecto a los que ven, un retraso de más de un año en la adquisición de nociones intelectuales. También la memoria ha sido frecuentemente esgrimida como factor de suplencia sensorial, puesto que los ciegos aparentan generalmente una extraordinaria memoria en su vida cotidiana. Pero si acudimos a la experimentación, varios estudios sicométricos demuestran que la memoria "pura" del ciego (repetición de listas de palabras, de números, retención de datos de historias, etc.) no es superior a la de los de vista sana. Estos resultados no tienen por qué extrañar, puesto que la memoria actúa selectivamente en función del interés del individuo por concentrarse sobre unos datos y rechazar otros.
 
Tercera hipótesis: El ciego organiza mejor los estímulos
Los sentidos del ciego son, iguales a los del que ve en agudeza y características generales. Por otro lado, el ciego no tiene ni más inteligencia ni más memoria que los normovisuales.
En la vida real no se actúa con un solo sentido, sino que hay una cooperación entre varios. Al ciego no se le puede medir según un esquema mecánico simplificado, como algunos han hecho. El ciego no sería como el motor de un coche de cinco cilindros que funciona con sólo cuatro, más bien los otros cuatro sentidos del ciego se reestructuran con esquema propio, organizándose de un modo distinto al del normovisual.
La necesidad obliga al invidente a sacar más partido de aquellos sentidos que la persona con visión apenas utiliza, haciendo así que la información obtenida con ellos sea más precisa. La suplencia sensorial no estaría, pues, basada en dones misteriosos, sino en una conducta que el ciego organiza de manera cualitativamente distinta a la del normovisual.
En resumen, nuestra capacidad de percepción se adapta al medio ambiente y aprendemos a percibir de uno u otro modo, según los sentidos que pongamos en juego y la forma en que lo hagamos. La persona ciega suple su deficiencia organizando de un modo diferente los estímulos que recibe; no posee más agudeza sensorial en los sentidos restantes ni tiene más dotes intelectuales que los que ven.
APRENDIENDO A ACEPTAR LA CEGUERA
Cada persona reacciona ante la ceguera conforme a su personalidad y carácter. Una persona que en el pasado tenía necesidad de depender de otros, un hombre que se mostraba poco responsable, incapaz de llevar una existencia autónoma, al quedar ciego acentuará todavía más estos síntomas. El individuo que poseía una gran madurez e independencia antes de quedar ciego, probablemente afrontará con mayor equilibrio la ceguera.
Cada persona posee una opinión preconcebida sobre la ceguera. Los estereotipos habituales son:
       
    1.  
      el ciego mendigo, dependiente de los demás que vive de la caridad pública
       
       
    2.  
      el ciego "genial", que puede superar todo tipo de obstáculos por sí mismo
       
       
    3.  
      el ciego con poderes sobrenaturales, mágicos, que hace cosas que nadie sería capaz de hacer por vía natural.
       
El que ve casi siempre cree que su posición social no sería la misma en el caso de que estuviera ciego, sino que sería un objeto de lástima y caridad.
El adulto que se queda sin vista tiene que enfrentarse con la tarea de reorganizar su mundo interior, por el hecho de que es una persona diferente. Sus intereses, sus capacidades, su posición social, sus aspiraciones e incluso su figura corporal, su aspecto externo, se han cambiado o modificado profundamente.
Ante todo es preciso decir que mientras esa persona no acepte interiormente que es distinta, que es una persona ciega, no es posible obtener un ajustamiento, una completa rehabilitación.
Esto que parece tan simple, es realmente uno de los pasos más importantes del proceso de rehabilitación.
 
CUESTIONARIO.
  1.  
    ¿Cuáles son las principales limitaciones o problemas que tienen las personas ciegas?
  2.  
    ¿De qué manera los ciegos superan sus dificultades en el desplazamiento?
  3.  
    ¿Por qué se dice que la vista es un sentido abarcador?
  4.  
    ¿Cuáles son los "sentidos vicariantes" y por qué debe entrenarlos la persona ciega?
  5.  
    ¿Qué actividades de la vida diaria cree usted que debe realizar el ciego?
  6.  
    Investigue en qué consiste el Sistema Braille.
  7.  
    ¿Cómo llama la presente lección a la persona que no ve? ¿y cómo nombra al que ve?
 
OBJETIVOS DEL CAPÍTULO.
     
  1.  
    Comprender cada etapa por las que debe pasar la persona que queda ciega, para orientar mejor su rehabilitación.
     
     
  2.  
    Conocer exacta y objetivamente cuales son las limitaciones y capacidades de las personas ciegas.
     
     
  3.  
    Conocer de que forma la persona ciega suple su deficiencia visual.
     
     
  4.  
    Comprender la importancia de que la persona ciega y sus familiares acepten la ceguera.
     
 
SUGERENCIAS PARA LA CLASE
     
  •  
    Observar imágenes de personas ciegas en diversas actividades.
     
  •  
    Escuchar, analizar y discutir sobre los contenidos de una entrevista grabada a un profesional ciego.
     
  •  
    Discernir las diferentes etapas en la rehabilitación psicológica del ciego.
     
  •  
    Estudiar las distintas formas de enfrentar el problema de acuerdo al tipo de ceguera.
     
  •  
    Analizar las actitudes de los normovisuales frente a los ciegos
     
 
 
Iván Tapia
Especialista en Educación de Ciegos (U.Ch.)

Por fabianscabuzzo - 7 de Mayo, 2006, 12:37, Categoría: General
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La desaparición de Marta Stutz

A Martita Ofelia Stutz su mamá le había dado permiso para que fuera a comprar el Billiken en el quiosco de la esquina. Nunca regresó. Nadie la volvió a ver, ni viva ni muerta. Martita tenía nueve años y vivía en el barrio San Martín de la ciudad de Córdoba. Como sucede con los crímenes que perturban a la sociedad, que rompen algo profundo en ella, nada fue igual después del caso Martita Stutz. Todo sucedió en 1938, el año en que Hitler ocupó Austria, México nacionalizó el petróleo, se suicidaron Leopoldo Lugones y Alfonsina Storni, y River Plate inauguró el Monumental.

Los Stutz eran gente modesta, pero vivían con ciertas comodidades características de las familias argentinas de la época. El padre era empleado y la madre, ama de casa. Ocupaban una casa amplia en la calle Galán, a unos metros del boulevard Castro Barros. Córdoba era una ciudad provinciana en la que despuntaban rasgos modernos. Siesta y pujanza, peperina y cambio. Calles tranquilas, largos paseos al borde del arroyo La Cañada, pero también rascacielos en construcción. Los Stutz podían darse algún lujo, como tener una sirvienta con cama adentro.

Eran las once y cuarto de la mañana del sábado 19 de noviembre de 1938.

-Mamita, ¿me das veinte centavos para comprar el Billiken? -preguntó Marta Ofelia.

-Sí Martita, acá tenés. Tené cuidado al cruzar la calle.

¿Por qué habría de tener miedo esa mamá? Martita iba todos los días a la escuela en tranvía, con su papá, y volvía con una compañera que vivía en la misma cuadra. De todas maneras, rara vez salía sola. Pero aquella mañana la casa estaba revuelta: habían venido parientes de Buenos Aires.

Martita vestía un traje azul marino con la pollera tableada, medias tres cuartos, y en la cabeza, un moño blanco. La mañana del 19 de noviembre inauguraban un centro cívico en el barrio y había venido el gobernador, Amadeo Sabattini, motivo por el cual había mucha gente. El quiosquero se llamaba Manuel Cardozo y era de confianza. Luego, cuando la policía le preguntó, recordaría perfectamente cuando, tras comprar la revista, la nena Martita Ofelia se había vuelto a su casa, distante algunas cuadras. No notó nada raro. El boulevard Castro Barros estaba muy concurrido, pero la comisaría 9ª, que tenía su sede allí mismo, daba tranquilidad.

Al cabo de media hora, como Martita no volvía, la mamá comenzó a preocuparse. Fue hasta el quiosco. Llamaron por teléfono al padre, que estaba trabajando en las oficinas del Molino Centenera. La familia, junto con los vecinos, empezó a buscar a la niña por todos lados.

Al día siguiente, los titulares de los diarios de Córdoba olvidaron la Guerra Civil en España y salieron a la calle con un terrible anuncio: "Desaparece una niña misteriosamente". "Toda Córdoba busca a una nena. Podría ser un secuestro." Debajo, la foto de Marta Ofelia Stutz.

"Su carita de conejo blanco, de durazno maduro, llena de candor, sobre un torso macizo y desarrollado. ¡Nueve años!", escribiría Leonardo Castellani. Una imagen que se volvió pesadilla para los argentinos durante muchos meses.

¿Por qué la desaparición de Martita Stutz conmovió de esa forma al país? Quizá porque simbolizaba un miedo ancestral: el mal puede golpear también a los inocentes. Ese miedo se corporizó en los peores monstruos: los asesinos de niños; en 1440 fue Gilles de Reis, que mató a centenares de inocentes. En 1931, Peter Kûrten, llamado "el vampiro de Düsseldorf", cuya cabeza rodó bajo el hacha del verdugo.

La policía de Córdoba se puso a buscar frenéticamente a Martita. Desde el principio, flotaba en el ambiente un funesto presagio: estaba fresca la tragedia de Charles Lindbergh, el héroe de la aviación mundial, cuyo pequeño hijo había sido secuestrado y asesinado en 1932. En la Argentina, la Maffia había consumado raptos resonantes: en 1932, el del doctor Jaime Favelukes, luego liberado. El mismo año, el del joven Abel Ayerza, que apareció muerto. En febrero de 1937 fue secuestrado y asesinado en la estancia que sus padres tenían en Camet, Mar del Plata, el niño Eugenio Pereyra Iraola, de dos años.

Sin embargo, el caso de Martita Stutz era distinto. ¿De dónde sacaría la familia de un modesto contador los 100.000 pesos que se pidieron -y se pagaron- por el niño Pereyra Iraola? Aunque hubo algo más extraño aún en el corazón del caso Stutz: lo que todos daban por hecho no se produjo: no llegó ningún mensaje pidiendo rescate.

La cacería 

Al desvanecerse la hipótesis del secuestro extorsivo, quedaban dos posibilidades: venganza o crimen sexual. La policía intentó reconstruir el posible itinerario de la niña.

-A Martita -repetía la madre, angustiada- yo le había enseñado todo lo que debe saber una nena: que tuviera cuidado al cruzar la calle, que nunca aceptara caramelos de un hombre, que no hablara con extraños.

La madre, quizás influida por los diversos rabdomantes y adivinos convocados para encontrarla, creía que Martita estaba prisionera en algún lugar de la misma manzana. ¿Se habría extraviado? ¿Era una travesura? ¿Estaba en casa de alguna compañerita? Cuadrillas policiales y efectivos del ejército recorrieron esa manzana; luego siguieron con ese y otros barrios. La ciudad entera fue rastreada en busca de pistas.

Dragaron el fondo de La Cañada. Entraron en los viejos túneles que se abren en las barrancas del río Primero. Allanaron viviendas, chozas, depósitos, comercios. No quedó en toda Córdoba ningún presunto delincuente, ningún vagabundo, ningún sospechoso sin investigar.

El misterio se convirtió en un rompecabezas. Porque los testigos que la policía convocaba decían cosas distintas. Según el quiosquero, la niña había comprado la revista y regresado en dirección a su casa sin que nadie se le acercara. Domingo Flores, un peón de Obras Sanitarias que trabajaba en el lugar, la había visto a Martita alejándose de la mano de una mujer rubia con un vestido floreado.

Dos niños, Hugo Giménez, de 7 años, y Antonio Cobos, de 12, del barrio de Villa Cabrera, se presentaron para contar que habían visto a alguien parecida a la niña en el camino a Pajas Blancas, donde hoy está el aeropuerto de Córdoba, que entonces era un siniestro descampado. Fue -decían los pequeños testigos- un rato después de la desaparición. Iba en una voiturette verde, con la capota blanca baja. Según Hugo, la niña viajaba con dos hombres; según Antonio, con "un hombre gordo".

La policía buscaba ahora a una mujer rubia y una voiturette verde. No quedó rubia sin investigar. Tanto, que numerosas rubias cordobesas se tiñeron el pelo en aquellos días para poder pasear tranquilas por la avenida Olmos.

Entre tanto ir y venir, la policía descubrió una voiturette verde circulando no muy lejos del barrio San Martín. Detenido el conductor, resultó ser un hombre gordo llamado Domingo Sabattino, con antecedentes policiales por tráfico de licores sin estampillar. Sabattino siguió siendo sospechoso y pasó tres años preso. Finalmente, se determinó que nada tenía que ver con la desaparición de Marta Ofelia.

Los sospechosos

Comienza una cadena de delaciones, un desfile de personajes estrambóticos que parecen salidos de una película delirante. Uno de los tantos investigados es un conductor de tranvías llamado José Bautista Barrientos, de 31 años, casado con una partera no diplomada, especialista en abortos y tiradora de cartas.

En el patio de tierra de la casa que ocupaban los Barrientos, en el pasaje Rioja, la policía encuentra tierra removida. Cavan y aparece un colchón con manchas que parecían de sangre. Barrientos complica a un vecino llamado Humberto Vidoni, propietario de un horno de ladrillo en las afueras de Córdoba. La policía anuncia que se recogieron cenizas en ese horno. ¿Humanas?

Vidoni, interrogado en el Departamento de Policía de Córdoba, fue literalmente muerto a golpes: era una piltrafa cuando lo llevaron al hospital San Roque, donde falleció el día de Navidad de 1938. La investigación se había cobrado ya una vida. Según se averiguó después, las cenizas no pertenecían a una niña, sino a una persona adulta.

Se busca al monstruo

La opinión pública, conmovida por la tragedia de los Stutz, pide a gritos que se encuentre a Martita, o al menos su cuerpo, y que se castigue a los culpables. El jefe de Policía Argentino Aucher -que en 1946 sería gobernador peronista de Córdoba- y el juez de instrucción Wenceslao Achával desatan una auténtica cacería.

El juzgado contrata a Mono, un célebre perro-sabio que es llevado a la casa de la niña y luego al domicilio de los Barrientos. El animal, tras olfatear largo rato, se queda inmóvil ante un tambor vacío. El juzgado llama al adivino y astrólogo Lucio Berto, a quien se atribuía haber descubierto a los autores de un asalto bancario, y el rabdomante formula un anuncio sensacional: ¡Martita está viva!

Esta premonición conmueve a la madre, para quien la niña no puede haber ido lejos:

-Si la hubieran forzado, Martita, que es una nena robusta y fuerte, se hubiera defendido.

La policía de Córdoba es reforzada por algunas figuras de la Policía Federal, como los comisarios Finochietto y Viancarlos. Este último era uno de los detectives que habían atrapado al Pibe Cabeza y otros mafiosos de fuste. ¿Podía ser la desaparición de Martita una venganza familiar?

Se investigan a fondo los parientes de ambas ramas: los Stutz eran de Nueva Helvecia, Uruguay, y los Ceballos, apellido de la familia de la madre de Marta Ofelia, de Villa María. No había conflictos ni situaciones irregulares. Quedaba una sola hipótesis: el crimen sexual.

El padre de la niña ofreció recompensa y perdón a quien informara sobre su hija. La madre formuló un llamado dramático:

-¡Les daremos lo que quieran, pero devuelvan a la nena.!

En todas las paredes de la ciudad, afiches con la cara de Martita claman: "Se busca a esta niña". Los diarios de Buenos Aires dedican creciente espacio al caso. Crítica titula: "Como los antiguos caldeos, el juez Achával emplea la astrología para resolver un crimen".

El gobernador Amadeo Sabattini, enfrentado al gobierno conservador del presidente Roberto Ortiz, presiona a la policía para que resuelva el caso. Pero el resultado de esa presión es catastrófico. La pesquisa se vuelve incongruente y errática, orientada por las delaciones: llegaron a recibirse 3000 denuncias anónimas. Mitómanos y exhibicionistas envenenaron la investigación con mentiras y ocultamientos.

La creación del monstruo

Durante toda la investigación, se sospechó que la clave del secuestro la tenía el matrimonio Barrientos. El hombre era una bala perdida: personaje turbio pero menor de la ciudad, en las diez declaraciones que formuló y en los tres careos a los que fue sometido, admitió su conexión con el crimen para luego desdecirse alegando torturas, que sin duda existieron. Sus confesiones hicieron perder mucho tiempo y no condujeron a nada.

La policía intentó una y otra vez probar esta hipótesis: los Barrientos, oscura pareja conformada por un confidente policial o mafioso de pacotilla y su celestinesca esposa, proveían menores para la diversión a ciertos personajes influyentes de la ciudad. Alguien, quizá los Barrientos o el propio Suárez Zavala, solos o en ilícita asociación, habrían raptado a Martita con esos fines y ella "se les quedó", por lo que fue necesario "hacerla desparecer".

En esa trama, la policía intentaba involucrar a diversas mujeres rubias basándose en algunas de las muchas declaraciones espontáneas o "inducidas", como la del dueño de un restaurante en el camino a La Calera que dijo haber servido el almuerzo a una pareja (una rubia con un señor maduro) acompañados por una nena que parecía dormida o enferma. Ese gastrónomo terminó internado en un manicomio.

Pero faltaba alguien a quien acusar: "el monstruo". Entonces apareció en escena un perfecto candidato a culpable: un hombre que merodeaba por la ciudad, que conocía prostitutas, que estaba en contacto con figuras públicas y que, si bien no era un delincuente -no tenía antecedente alguno-, no era trigo limpio.

Quien introdujo en el caso a ese hombre fue una tal María Rivadero, huérfana de 17 años que había sido madre soltera a los 13, internada en el Asilo del Buen Pastor, pero que salía de vez en cuando para hacer faenas domésticas en casas que la requerían. Esto fue la que reveló la huérfana:

-Una tarde yo estaba en casa de una señora C., escuché a un hombre llamado Suárez Zavala, amigo de la familia; decía que le gustaban las menores.

-¿Qué menores?

-Niñas de 9 o 10 años.

Otra prostituta, una veinteañera llamada Laura Fonseca, tenía a S. Z. como cliente habitual y remachó el caso afirmando que, poco antes de la desaparición de la Stutz, el tal S. Z. le "pidió chicas".

Así se construyó la figura de Suárez Zavala como "el Vampiro de Córdoba". La defensa consiguió demostrar que los Barrientos traficaban con los favores sexuales de menores, incluidas algunas internas del hospicio, pero Martita Ofelia Stutz no estaba entre ellas. Antonio Suárez Zavala tenía un coche que no era una voiturette, sino un sedán Chevrolet, con el que se paseaba por toda Córdoba, pero no a la caza de presas incautas, sino para vender remedios a las farmacias (representaba a un laboratorio).

Si bien al hombre no le disgustaba tirarse alguna cana al aire -y alguna de sus "amigas", como la Fonseca, lo traicionó acusándolo sin piedad- no era más que un señor casado y con hijos en busca de alguna distracción.

Las amistades del sospechoso con algunos policías y políticos le jugaron en contra. Contribuyó a su desgracia la incontinencia verbal de que hizo gala, sus contradicciones frecuentes.

Deodoro, por la defensa Suárez Zavala fue incomunicado y el juez le dictó la prisión preventiva. Nunca admitió ser el culpable, ni siquiera bajo tortura. Pero el juez Abalos elevó la causa a plenario acusando a Suárez Zavala por secuestro y homicidio y a los Barrientos por grave complicidad.

La esposa y los hijos del acusado lo acompañaron, pero la prensa lo lapidó, y estuvo muy cerca de ser linchado. De hecho, la policía apenas consiguió salvarlo de la multitud que llegó a pegarle y escupirle cuando, el 19 de diciembre, ingresó en los Tribunales para comparecer ante el juez.

Sólo una cosa le salió bien a Suárez Zavala. Aceptó defenderlo uno de los mejores abogados argentinos: el doctor Deodoro Roca, nacido en 1890, redactor del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria, polemista vigoroso, antifascista visceral, progresista sin partido.

Roca estaba convencido de que Suárez Zavala era un chivo expiatorio. A pesar de ser una figura muy respetada en Córdoba, una muchedumbre apedreó la casa de Deodoro, que, desalentado, renunció a la defensa. Pero una carta abierta que le envió la esposa de Suárez Zavala convenció al jurista para reasumir el cargo.

La defensa que hizo Deodoro Roca de Suárez Zavala es una pieza admirable que desmonta la manipulación de la opinión popular: "El sumario se fabricó bajo la presión de una enorme excitación pública. -sostiene allí Deodoro Roca-. Fue una inmensa marea donde iba turbiamente mezclado lo bueno y lo malo, el horror del crimen monstruoso y la indignación pública junto con las más bajas pasiones, los intereses más oscuros."

El caso se politiza

Como no podía ser de otra manera, la desaparición de Marta Ofelia Stutz, un crimen que en principio sólo tocaba esferas privadas, se politizó. ¿Qué pasaba en la Argentina y en Córdoba en 1938? Eran muy distintos los respectivos gobiernos. Ocupaba la presidencia desde comienzos de ese año el doctor Roberto Ortiz, radical antipersonalista, candidato de la Concordancia, alianza entre los conservadores y los radicales antiyrigoyenistas. Ortiz, un abogado de empresas extranjeras, estaba afectado de diabetes y cedió el cargo a su vicepresidente, el opaco dirigente conservador de Catamarca Ramón S. Castillo.

Pero en Córdoba el panorama era distinto. Gobernaba desde 1936 el líder radical Amadeo Sabattini, carismático médico de Villa María, de probada popularidad en la provincia, sobre todo entre los chacareros. Para Sabattini era peligrosísima la repercusión del caso Stutz porque el gobierno nacional amenazaba al de Córdoba con la espada de Damocles de la intervención federal, un recurso que entonces se usaba con frecuencia.

El crimen impune, el fracaso de la investigación, las salpicaduras que ella arrojó sobre la corrupción y la ineficacia de los políticos, hicieron tambalear el gobierno de Sabattini, que estuvo al borde de ser defenestrado. Los conservadores convirtieron el sepelio del hornero Vidoni en un acto político contra lo que llamaban despectivamente "el clan radical".

Desde muy distintas perspectivas, la desaparición de Marta Ofelia fue considerada un símbolo de la decadencia política argentina: "Odiosa politiquería, infinitamente corrupta", apostrofó el escritor jesuita y heterodoxo Leonardo Castellani. No se quedó atrás el director de la revista Criterio, monseñor Gustavo J. Franceschi, al acusar a la "pasquinería" de oscurecer la investigación. Deodoro Roca, desde una perspectiva opuesta, también acusaba a la "prensa amarilla". Sostuvo que "para salvar grandes y proficuas ediciones, hubo que llenar páginas con títulos torcidos, con «picantes» escabrosos."

Crimen impune En abril de 1939 se cerró el sumario. Ni Suárez Zavala ni nadie pudo ser inculpado por homicidio, ya que al no hallarse los restos de Marta Ofelia Stutz no existía el cuerpo del delito. La acusación había sido por secuestro y proxenetismo. Suárez Zavala fue hallado culpable y condenado a 17 años de prisión.

"Para ser culpable era poco y para ser inocente, mucho", se dijo sobre aquella sentencia que no conformó a nadie. El fallo del juez Wenceslao Achával fue apelado. Al emitir la sentencia definitiva, en enero de 1943, la Cámara del Crimen se dividió. El vocal Antonio de la Rúa consideró culpable a Suárez Zavala pero los otros dos camaristas, Alfredo Vélez Mariconde y Jorge Díaz, entendieron que las pruebas no bastaban para inculparlo. Por dos votos a uno se revocó el fallo de primera instancia: Antonio Suárez Zavala quedó en libertad.

El acusado había estado cinco años en prisión. Cuando salió de la cárcel, se expatrió a Chile. ¿Qué fue de él? Se perdió en el anonimato. Otros crímenes y los infinitos vaivenes de una historia agitada hicieron que la tragedia de Martita Stutz fuera olvidada o, mejor dicho, ingresara en esa forma distinta del olvido que es la mitología criminal.

Entre 1938 y 1943, cuando el telón se corrió sobre el caso, muchas cosas habían pasado: la suerte de Hitler estaba por cambiar en los campos helados de Rusia, pero ya había muerto buena parte de los sesenta millones de víctimas que dejó en herencia. Lisandro de la Torre se había pegado un tiro en su casa de la calle Esmeralda. El cardenal primado de la Argentina, Santiago Luis Copello, había sido el principal candidato para suceder al papa Pío XI, pero en su lugar el Cónclave nombró a un italiano.

No se supo más nada de Martita Ofelia Stutz. Si estuviera viva, hoy tendría 75 años.

Álvaro Abos

Fuentes: La misteriosa desaparición de Martita Stutz, de Esteban Dómina; Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas, de Leonardo Castellani; La trayectoria de una flecha, de Horacio Sanguinetti.

Por fabianscabuzzo - 3 de Mayo, 2006, 8:37, Categoría: General
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Su casa puede ser un riesgo para la salud

Si miramos a través de alguna ventana de nuestra casa, muy probablemente veremos una gran evidencia de contaminación en las afueras. Ahora bien, si nos volteamos y miramos hacia adentro, nos daremos cuenta de que vivimos en un verdadero medio ambiente tóxico para nosotros.
Los agentes químicos tóxicos en nuestro hogar afectan a todos, pero especialmente a los niños y a aquellos que son ambientalmente sensibles. Pensemos en las horas que pasamos dentro de nuestra casa. Debido a que la mayoría de la gente está solamente afuera del 10 % al 20 % del tiempo, es de vital importancia mejorar la calidad del aire dentro de nuestro hogar.

Como podemos ver, nuestra casa casi siempre no es un refugio seguro ni menos contaminado que afuera. Un reporte reciente de la normalmente conservadora Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. Dice "la contaminación del aire interior en las casas, escuelas, oficinas y otros edificios es....uno de los riesgos potenciales del medio ambiente sobre la salud más serio".

En la actualidad se usan muchos nuevos materiales en la industria de la construcción y del mobiliario. Estas nuevas substancias son sintéticas y muchas son potencialmente tóxicas. El interés crece día con día en relación con la exposición crónica, tóxica de bajo nivel, que produce síntomas que son frecuentemente atribuidos al proceso normal del envejecimiento (P. Baker et al. Prescriptions for a healthy house, Santa Fe, NM, Inward Press, 1998).

Hace poco un estudio a largo plazo encontró que el aire interior frecuentemente contiene más químicos peligrosos que el aire exterior aún en áreas altamente industrializadas. Este estudio fue realizado por la Agencia de Protección Ambiental americana y se descubrió que en un día típico en el trabajo o en la casa, los sujetos investigados respiraron al menos de 2 a 5 veces más químicos peligrosos cuando estaban adentro de su casa que si se sentaban en el jardín. En ciertas ciudades, los químicos en el aire interior eran de 5 a 10 veces más altos que los niveles de afuera (Environmental Research, 1987;43:290-307).

En Gran Bretaña, el Dr. Llewellyn del Establecimiento de Investigación de Edificios (BRE) realizó estudios similares y llegó a las mismas conclusiones que los estudios americanos. Se encontraron más de 200 químicos en el aire interior, de los cuales, se consideró que 80 tenían importantes consecuencias adversas para la salud (BRE Report no. 299, Construction Research Corporation, Ltd. 1996).

El gran pionero de la ecología clínica (el estudio de la alergia o sensibilidad a substancias en el medio ambiente), Theron Randolph desarrolló la teoría de que la enfermedad está causada cuando la habilidad del cuerpo para desintoxicarse de los contaminantes ambientales está sobrecargada (Ann Allergy 1978;40:333-345). La exposición simple e intermitente a los químicos puede no causar daño obvio, pero si la exposición se repite el sistema inmunológico puede abrumarse aún a niveles bajos. Por ejemplo, se encontró que los pintores ocupacionalmente expuestos a compuestos volátiles orgánicos tuvieron significativamente más reacciones adversas a estos compuestos que los no-pintores, aunque las exposiciones individuales fueron debajo del umbral aceptado para producir efectos dañinos (Scand J Work Environ Health, 1976;4:240-255).

En la actualidad, se recomienda en Inglaterra que las casas tengan un completo cambio de aire cada 2 horas. La exposición crónica a las toxinas en el medio ambiente interior, hoy en día ha sido ligada a un vasto espectro de enfermedades que van desde la sinusitis, el asma, los dolores de cabeza, la fatiga, la ansiedad, el insomnio hasta un síndrome de sensibilidad química múltiple (Public Health Rep 1998;113:398-409).

Los contaminantes del aire interior pueden ser clasificados en 5 principales categorías: 1.- Compuestos orgánicos volátiles 2.- Residuos tóxicos por combustión 3.- Pesticidas 4.- Contaminación por campos electromagnéticos y 5.- Substancias que ocurren en forma natural.
El ozono es un gas venenoso inestable que puede ser producido por fotocopiadoras y ciertos motores eléctricos. El gas radón se libera del radio. Este gas surge del suelo y entra en nuestras casas a través de grietas.

El gas que sale de los escapes de los coches es tóxico, por lo cual es muy importante tener primero abierta la cochera antes de arrancar el automóvil. En exposiciones de bajo nivel, los productos de combustión pueden causar fatiga, alteraciones en la visión, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, arritmias cardíacas y dificultad para respirar.

El grupo más grande de contaminantes interiores es el de los compuestos orgánicos volátiles. Son derivados de petroquímicos, los compuestos volátiles orgánicos fácilmente liberan vapores a la temperatura de un cuarto en un proceso llamado "gaseo". Los compuestos volátiles orgánicos se encuentran en una multitud de materiales que se usan en el mobiliario y en la construcción. El olor distintivo de una casa nueva es causado principalmente por estos compuestos orgánicos volátiles de los materiales de la construcción, pintura y mobiliario.

Los órganoclorados proveen la base de muchos químicos sintéticos usados en el hogar; algunos de ellos son cancerígenos. Entre éstos se incluyen los PCB y los PVC. Luego tenemos el cloro (en blanqueadores), acetona (en limpiadores y solventes) y naftalina.
El formaldehído y el benzeno son los 2 principales compuestos orgánicos volátiles tóxicos. El formaldehído es un gas incoloro emitido por muchos materiales de la construcción y productos relacionados como gomas, resinas y algunos preservativos. Debido a que el formaldehído es un sensibilizador del sistema inmunológico puede causar alergias múltiples y sensibilidades a substancias totalmente no relacionadas, si la exposición es crónica.
El benzeno es un conocido cancerígeno humano y una fuente importante de él, es la pintura. Los cigarros también contienen benzeno. Las alfombras son una fuente muy importante de benzeno y formaldehído. Una alfombra típica puede contener más de 120 diferentes agentes químicos.

Otra causa muy importante de contaminación en la casa surge de los residuos de la combustión. En un estudio de 47,000 pacientes químicamente sensibles, se encontró que las reacciones más adversas fueron causadas por estufas de gas y calentadores de agua (W Rae, Chemical sensitivity Vol. 2, Lewis Publishers, 1994;706). Sin embargo, aún una pequeña luz de piloto de gas produce una cantidad de humos, principalmente dióxido de nitrógeno. Se ha demostrado que tales gases causan problemas aún en niños no sensibles químicamente (Int J Epidemiol, 1997;26:788-796). Como cualquiera podría imaginar, los niños con asma reaccionan más severamente (Am J Respir Crit Care Med, 1998;158:891-895).

El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro que como es bien sabido, causa la muerte en niveles ligeramente altos. Sin embargo, menos bien sabido es qué tan tóxico puede ser el monóxido de carbono en dosis mucho más bajas, donde puede tener serios efectos en funciones cognoscitivas superiores tales como la memoria, la concentración y el razonamiento según un estudio de la Universidad de Hadassah de Israel (Arch Neurol, 1998;55:845-848). La exposición crónica del monóxido de carbono también puede resultar en sensibilidades químicas múltiples ya que interfiere con los métodos de desintoxicación en el hígado causando una sobrecarga tóxica.

Los fungicidas y los insecticidas se encuentran entre los principales riesgos de salud en la casa. Estos se encuentran principalmente en las alfombras, pinturas y la madera. Un reciente estudio encontró que combinar los pesticidas puede aumentar considerablemente su toxicidad haciéndolos hasta 1,600 veces más potentes (Science 1996;272:1489-1492). En un estudio los niños expuestos a insecticidas tuvieron un riesgo superior a desarrollar tumores cerebrales y otros cánceres (Am J Epidemiol 1979;109:309-319).

Apenas recientemente los campos electromagnéticos en el hogar se han convertido en una causa de preocupación. Los estudios se han concentrado en los efectos adversos por las líneas de poder de alta tensión donde la evidencia tiende a demostrar un efecto carcinogénico.
En estudios animales, las frecuencias entre 16 y 60 Hertz han demostrado alterar la síntesis de proteínas celular rompiendo la síntesis de RNA y reduciendo la respuesta inmunológica (RW Adey B Norden and C Ramel, Interaction mechanisms of low level electronagnetic fields in living systems, Oxford:Oxford University Press, 1992).

Por lo anterior es recomendable que conservemos los campos electromagnéticos a un nivel mínimo, en el área donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo - alrededor de nuestras camas.

El asbesto es una fibra peligrosa bien conocida que ocurre en forma natural y se encuentra en decenas de materiales comunes de la construcción. Se usó ampliamente como un aislante y en la construcción general hasta mediados de los 70. Las partículas de polvo pueden causar problemas de salud, como las alergias, así como los microorganismos en al ambiente.

Aunque el plomo fue prohibido en las pinturas hace algunos años, las pinturas en las casas viejas pueden todavía constituir un riesgo. El cadmio que muchas veces viene en el agua de la toma de la calle.

También puede existir un riesgo a la salud por el aluminio. La batería de cocina de aluminio puede ser una fuente importante debido a que los óxidos de aluminio son solubles.

Una de las grandes preguntas hoy es si estamos contaminando nuestros sentidos también. El ruido excesivo, los olores nocivos, ciertos colores - así como la falta de luz de espectro completo - pueden tener un impacto enorme sobre nuestro bienestar físico y mental. El ruido puede hacernos liberar mucha adrenalina, mientras que una falta de luz solar puede causarnos depresión.

Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad Médica de InvestigacionesEnzimáticas

http://www.hector.solorzano.com/articulos/casa.html

 

Por fabianscabuzzo - 29 de Abril, 2006, 23:52, Categoría: General
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Impronunciable. Emotivo. Divertido

http://bambula.blogspot.com/, encontré este blog titulado "Puta del orto", leerlo es un placer que nos enfrenta a la realidad de una mujer que ve la vida como muchas pero que sabe expresarlo. Sus historias... ¿serán reales?... uno parece escucharla contándolas, y creyéndole aunque sospechemos que nos miente, sus "untitled" se repiten en páginas reausteras, (para mí las más feas de las templates de blogger), sin embargo su prosa admirable y defectuosa basta y sobra para pintar situaciones vividas y vivibles. No sé quien és, si lo descubro no lo cuento.
 

untitled 27

Estamos hablando de hace 5 años atrás. Cinco años que parecen muy lejanos. Pero no cuando paso por la esquina de Guatemala y Aráoz. Ahí no. Ahí vienen vívidamente a mi cabeza, como si hubiese pasado antes de ayer. Vestida con la camperita verde de feria –que recién ahora me cierra, y en aquel entonces llevaba abierta- y un jogging negro abajo. Porque en aquel entonces sostenía que la belleza pasaba por otro lado. Me habían quedado las palabras de mi tío, que dijo circa 1984 que “una mujer era linda en serio si podia sostener su belleza aún en jogging”. Y entonces así iba por la vida, convertida en una suerte de albañil con tetas. Nunca hasta entonces me había enamorado de alguien. Nunca había sentido esa cosa, ese cosquilleo del que tanto me hablaban. Nunca mi esófago tan feliz como cuando caminaba por Araóz aquel miércoles a la noche. Me dirigía hacia SU casa. La casa de A. El chico del cual me había enamorado a primera vista, mi primer día de trabajo, no sólo me había hablado, sino que nos llevábamos muy bien. Y nos hicimos muy amigos. Y ahora me estaba dirigiendo hacia su casa. Me recibió de entre casa. No podia estar más hermoso. Luego de hablar, y hablar, y hablar, y hablar, y hablar, y hablar, llegó el momento que tanto esperaba. Llegó el momento, la confesión. *a mi vos me gustabas, pero pensaba que vos no, entonces por eso no me animaba a*
En medio de todo ese rebobinado de malosentendidos, finalmente nos besamos.
Sólo nos besamos, porque hasta aquel entonces, yo estaba con el marcador en 0. Le expliqué. Completamente al revés de todos los chicos de mi edad que conocía, él entendió perfectamente y deslizó un “esperaremos el tiempo que a vos te parezca necesario”, tal como debía hacer para que yo dudara de que en realidad el momento era ese. Ese y no otro. Pero no, decidí muy tontamente esperar al próximo encuentro. Por miedo ese miedo tan parroquial de que el *piense que era re puta*. Tonta, tonta, re tonta.
Nos quedamos hablando hasta muy tarde, y finalmente nos dormimos.
Al otro día hablamos por teléfono una hora por reloj, y lo despedí hasta mañana con la sensación veinteañera de que mi vida no podía ser más perfecta.
A. amaneció muerto el viernes a la madrugada.
Recién me enteré el lunes. Nadie me lo podía decir.
En el entierro conocí a su familia, amigos de la primaria y secundaria, a su ex novia.
Hasta fui a comer con ellos. Tenían la curiosidad de conocer a la persona de quien él les había hablado tanto. Y así me dejó. Acá.
Con la certeza de que yo voy a envejecer. Y él no. Siempre va a quedar en sus 21 años. Hermoso. Incorrupto. Mientras tanto yo seguiré con mi vida, conoceré otros hombres, cambiaré de trabajo varias veces, tendré hijos o perros, pero nunca, nunca dejaré de llorar cada vez que pase por Guatemala y Aráoz.
 

untitled 34

La cosa fue más o menos así.
Al perro de mi mejoramiga, todojunto, lo atropelló un auto.
Sí, al mocoso no se le ocurrió mejor idea que cruzar Liberta con todos los autos viniendo y plum. Fractura de patita trasera izquierda, clavo incluído. ”Igual la sacó barata”- fue la frase que más salió.
Mi amiguis al otro día del accidente tenía que laburar, y me llama desesperada al grito de “haceme la gamba, quedate con el perro a la mañana, blablabla”, a lo que yo respondo “no hay problema, a lo alf”.
Me levantó al otro día, y me pongo casi lo primero que encuentro y salgo a lo de mi amiguis.
Yo no había chequeado los 8000 mil mensajes que decían “no vayas porque al final se queda mi novio”.
Y ahí estaba yo, con el diario y una seven up gay abajo del brazo, abriendo la puerta de su casa y encontrando el siguiente cuadro: al novio de mi amiga -en chor eyelite- muy verborrágico, un gato que me odia, y un perro malherido que no entiendo cómo todavía me vino a recibir a la puerta con la pantalla esa puesta en la cabeza.
“Ah! No te avisó que me quedaba yo! Igual vení, sentate que estaba re embolado”.
Suenta el tel, es mi amiga (esto queda muy mal decirlo... No es una chica, digamos, esteeeeem, linda. Es medio bagayex. Bah, medio no. Es un bagayex total. Es horrible decir eso de una amiga, pero hay que ser sincera una vez en la vida. La puedo querer mucho, pero linda la verdad no es).
Mi amiga me dice medio malaonda “no escuchaste los mensajes???”.
“No boló, son las 8 y media de la mañana, qué pretendés”. Encima que le vengo a cuidar al perro me trata como el orto. Hoy hay piña.
Corto el tel, y recaliente le digo al novio de mi amiga: “Me voy”
A lo que él responde:
“Noooooo, quedate un rato, estoy re embolado. Así de paso te conozco!!”
Y me empieza a hablar. Y a hablar. Y hablar. Re interesado de toda mi vida, mi laburo, mis ex, y la mar en coche. La verdad me divertí. Nunca antes había tenido la oportunidad de conocerlo.
A la media hora suena el tel.
“Todavía sigue ahí??? ”
“Sí, me está haciendo compañía porque estoy re embolado. Se va al mediodía, porque se va a editar. Ajá. Bueno, Ok, listo, no te hagas problema. Ahora se va, en media hora”.
Vuelve el novio de mi amiga, diciendo “no sé qué le pasa, está re loca”.

Dejo final abierto “elige-tu-propia-aventura”. Pueden elegir entre dos opciones:
1. Le choreo olímpicamente el novio a mi amiga, me caso, tengo tres hijos. Pero dios me castiga y me sale uno rengo.
2. Me voy a editar como corresponde, y más luego me banco 800 llamados de mi amiga de “qué estuviste hablando con mi novio” y no contesto a ninguno. Que se curta.

Uds. elijan. Y de paso, cúrtanse también.
 
 

Por fabianscabuzzo - 27 de Abril, 2006, 0:02, Categoría: General
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